Por favor no se asuste; Si cae por la madriguera con el tiempo se acostumbrara a la sensación de caída y tal vez llegará a tocar suelo, o techo, uno nunca sabe. Recuerde que todo lo que sucede a través del espejo es un reflejo de nuestro mundo, tenga cuidado al escoger su siguiente movimiento. Es bueno saber que lado de la seta debe comer o podría ofender a La Oruga. No se asuste si en el Jardín las flores comienzan a conversar. Tenga cuidado al cruzar el bosque, puede que olvide su nombre. La pimienta puede tener un efecto desastroso, incluso cambiar su carácter, es mejor cualquier cosa dulce. Tenga cuidado con lo que dice frente de la Reina de Corazones, tiene un temperamento frabulloso, no toque sus pastelillos o podría perder la cabeza. Escoja sabiamente su lado. ¿Reina Roja? ¿Reina Blanca? Pero más importante aún, no despierte al Rey Rojo. Él podía estar soñando con usted.

Reseña: El viejito del sillón de Antonio Orlando Rodríguez

Título: El viejito del sillón.

Título original: El viejito del sillón.

Autor: Antonio Orlando Rodríguez.

Ilustradora: Claudia Navarro.

Editorial: El Naranjo.

Género: Cuento Infantil, poesía.

SINOPSIS:
Para lectores que comienzan.

Se puede viajar en bicicleta, en auto, en tren, en avión, en barco... y también cómodamente sentados en un sillón. Solo hay que mecerse con un rítmico "va y viene, viene y va", recordad algo lindo que nos haya pasado y tener la fantasía necesaria para que el sillón eche a volar. Sin dudas que sea posible, pregúntales a los niños del barrio y al viejito del sillón. O mejor aún: lee este cuento...

OPINIÓN DE CHESSY:
Primero lo primero:
¡Muchas, muchas, muchas gracias El Naranjo por enviarme el libro! ¡Mis niños lo amaron!

Segundo lo segundo:
Para lectores que empiezan.

Esta pequeña oración llamó bastante mi atención, me parece algo muy interesante, inmediatamente me hizo pensar en mis primeros libros, el primero que leí, el primero que me regalaron, el primero que compré, todas esas primeras veces y como todos esos primeros libros marcaron mi vida y contribuyeron a hacerme la persona que soy hoy en día. Lo que me hace pensar en la importancia de la primera lectura en nuestras vidas, sobre todo en la infancia.

Entre las tantas cosas que hay que hacer para que un niño lea, hay que escoger buenas lecturas. Para ello, se necesita de historias encantadoras que sean de su agrado, sencillas pero que aun así puedan aprender algo o como mínimo se les pueda enseñar. El viejito del sillón cumple con todo ello.

El viejito del sillón es una historia tierna y divertida, muy divertida, retrata una escena cotidiana (al menos en esta parte del mundo es cotidiano), un viejito que da la impresión de ser igual a otros viejitos que sale por la tarde con su mecedora a refrescarse, obviamente no es el típico viejito, este en especial emprende el vuelo en su mecedora dando piruetas sobre las nubes, lo curioso es que casi nadie se da cuenta de esto, las personas del lugar están tan ocupadas que apenas y pueden alzar la vista al cielo, solo los niños llegan a percatarse de la fantástica aventura que emprende este agradable viejito todas las tardes.

Estoy muy contenta de compartir con ustedes que este fue el primer libro del club de lectura. También tengo la noticia de que me pusieron a cargo del club, me hace tan feliz tener completa libertad para elegir lecturas, y las dinámicas para ellas.

Para esta lectura le pedí a todos mis niños que se recostaran en las colchonetas del salón mientras me paseaba entre ellos con una voz suave y calmada, muchos ya tenían en sus mentes el recuerdo de sus abuelitos apenas escucharon el título.

Aquí estamos acostumbrados que al caer el sol las chichis y los nool salen a sus entradas con sus mecedoras para ver las estrellas pasar. Inmediatamente mis niños pensaron en eso, siempre me ha parecido sorprendente las ocurrencias que pueden llegar a tener los niños, y como esta historia les ayudó a explotar su imaginación.

Ay de mí con once niños balanceándose de frente a atrás esperando emprender el vuelo en cualquier instante. Sus caritas llenas de ilusiones me recordaron a mi joven yo que deseaba con todo su corazón tener un poco de polvo de hadas para salir volando por la ventana. Aquí mi imaginación tuvo que ponerse a trabajar muy rápido, pues no pensaba dejar que esa ilusión decayera, aunque esa es historia para otro día, solo diré que  hubo risas y al final tuve que ir con el fisioterapeuta del plantel por un poco de ayuda. Ya podía imaginarlos llegando a sus casa para sentarse inmediatamente en la mecedora de sus abuelos.

Antonio Rodríguez hizo un muy bonito trabajo al ilustrar en nuestra imaginación una escena tan cotidiana como es ver a nuestros abuelitos salir a tomar el fresco y agregarle ese toque especial y mágico. Que sorprendente es saber que esta tierna historia está inspirada en sus recuerdos de la infancia, que bastó un sillón y su balanceo para sacar el papel y la pluma y escribir tan linda historia.

Para acompañar este tierno cuento, contamos con unas bellísimas ilustraciones realizadas por Claudia Navarro, ilustradora mexicana cabe aclarar, espero que después de ver las ilustraciones que acompañan este libro también se les antoje leer la historia independientemente de la edad que tengan o bien lo pueden considerar como un buen regalo para algún pequeño que esté dando sus primeros pasos en el mundo de la lectura.

Como saben o bien ya sospechan me gusta aprovechar cualquier lectura para enseñar a mis niños, solo tuve que esperar que uno preguntara por la ilustración del sillón que nosotros conocemos por mecedora para empezar una clase sobre diferencias culturales y las maravillas que hay en Cuba. Es grato demostrarles que a pesar de venir de allá o de aquí compartimos muchas cosas. ¿No lo creen?

También me parece curiosa la crítica a la vida ajetreada que llevamos muchos, "con el apuro de ir para allá y la prisa de volver para aquí" dejamos de percatarnos de la simpleza y la belleza de lo cotidiano, dejamos de sorprendernos y simplemente nos perdemos de algunas maravillas de la vida. Y como siempre, lo triste que es cuando un adulto olvida que alguna vez fue niño, y como tal pensó como niño. A veces menospreciamos sus ocurrencias y pensamientos, cuando deberíamos tratar de sentarnos un momento con ellos y tratar de entender. ¿No creen que sería lo mejor? Tal vez así todos podríamos ver al viejito del sillón en vez de pensar que está nublado o por llover.

Ya para terminar, El viejito del sillón es un maravilloso viaje que solo su imaginación puede limitar.

¿Qué esperan? Tienen que leer ustedes y sus niños sobre las aventuras que tiene este viejito y su mágico sillón. ¿O será que la magia vive dentro del viejito? Solo cuando lean este cuento lo sabrán.

CITA DEL LIBRO:

SOBRE EL AUTOR:
Antonio Orlando Rodríguez nació en Cuba en 1956, es escritor, periodista e investigador literario. Ha publicado decenas de libros para niños, jóvenes y adultos, con los que ha sido merecedor de diversos premios internacionales, entre los que destaca el Premio Alfaguara de Novela por Chiquita, en el año 2008. Es fundador de Cuatrogatos, organización especializada en literatura infantil y juvenil con sede en Miami. En Ediciones El Naranjo también ha publicado Cuento del sinsonte olvidadizo.

SOBRE LA ILUSTRADORA:
Claudia Navarro nació en la ciudad de México en 1969 y estudió Diseño Gráfico en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. Su trabajo ha sido seleccionado en nueve ocasiones para el Catálogo de Ilustradores de Publicaciones Infantiles y Juveniles del Conaculta. Ha trabajado para diversas editoriales y es autora del libro para niños El regalo. También ha realizado animación, curaduría y diseño en espacios culturales y museográficos en México y en el extranjero.

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